Otra vez en la historia del periodismo, los profesionales de los medios tenemos que aprender de los aficionados.
Ese es el reto profesional. Los periodistas ciudadanos conciben la actividad como lo que otros llaman web 2.0.
Una relatoría, un ejercicio dialéctico con mi propio proceso de aprendizaje (o algo así), una hoja en blanco para ir llenando.
Otra vez en la historia del periodismo, los profesionales de los medios tenemos que aprender de los aficionados.
Ese es el reto profesional. Los periodistas ciudadanos conciben la actividad como lo que otros llaman web 2.0.
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Agosto 5, 2009 a 12:45 am
ricky esteves
Me parece que las tecnologías digitales ejercen un efecto democratizador sobre la opinión pública. Casi en forma de analogía, como en el siglo XIX los partidos de izquierda se consideraban la vanguardia del proletariado, el periodismo se consideró en el siglo XX la vanguardia de la opinión púbica. Hoy así como se disuelve la concepción de vanguardia en manos de los partidos de izquierda, se desvanece -o cambia de forma- la forma en que el periodismo se considera la vanguardia de la opinión pública.
La web 2.0 permite que hoy prácticamente cualquiera ciudadano publique una noticia.
Poder a la gente!
Saludos,
Ric.
Agosto 5, 2009 a 10:32 am
gustavopereyra
Creo que va más allá de que las tecnologías digitales permitan a cualquiera publicar sobre cualquier cosa.
Tiene que ver con que para el tipo común, que tiene la necesidad de reportar algo (aunque sea un accidente de tránsito), el periodismo es otra cosa, diferente a cómo lo definen hoy los medios tradicionales.
Y como no ve esa otra cosa, sale a hacerla. Porque la tecnología se lo permite y porque el do it yourself (hágalo usted mismo) es también un valor de época; pero también porque el debate sobre el rol de los medios y la crítica de sus prácticas ya están instalados hace rato.
Creo que la web 2.0 no permite nada. La web 2.0 es una excusa conceptual para poder negociar la construcción de la realidad entre diferentes actores.
Sí, abre el espectro participativo. Pero, ¿democratiza la opinión pública en serio?
¿Poder a la gente? No lo creo. Más bien, una cuota de poder para los estratos socioeconómicos que más acceso a las tecnologías digitales tienen.
En Argentina, el acceso a estas herramientas de la información está un poco más extendido; y el teléfono celular y el cibercafé son la cola blanca de Moby Dick asomándose a la superficie y permitiéndonos ver sólo algo de lo que pasa en los estratos más o menos profundos de nuestra sociedad.
Pero las prácticas son algo distintas ahí. La libre expresión de las ideas y la necesidad de aportar a la opinión pública parecen relegadas, en favor del sostenimiento de las relaciones interpersonales o intergrupales.
Ahí se cambia el modelo de la comunicación unidireccional. Ahí, el mensajito de texto (SMS) se usa para nuclear, para juntar a la gente. Y eso pasa en una red aparte. No la de la web 2.0.
Creo que, aunque suene a lugar común, las herramientas digitales son lo que hacemos de ellas; y sostengo que el microondas y el control remoto de la tele siguen siendo más fáciles de usar que una palm y más útiles que Twitter.
No digo que eso no esté cambiando: mi sobrino de 12, con su computadora vieja, pierde tiempo esperando que cargue el Encarta o Wikipedia para buscar la respuesta a algún deber de las escuela. Y a diez centímetros de su mano tiene un libro de no más de seis años esperando para darle esa respuesta en sus páginas antes que la pantalla.
Pero en el libro no están ni el MSN ni el Fotolog, que sí están en la pantalla.
El conocimiento sigue pasando, por estos días, por las cosas que podemos palpar. Internet no cambió mucho de aquello, pero si bastante de esto otro.
PD: Ric, ¿por qué decís que los partidos de izquierda desvanecen la vanguardia? ¿Y por qué creés que el periodismo se consideró la vanguardia de la opinión pública?